Mar del Plata encierra muchos secretos que pueden ser descubiertos cuando esta ciudad se muestra más intimista y personal, como en el invierno. Y en verano la reina de los balnearios argentinos muestra todo su esplendor. A bordo del Crucero Anamora se presenta una oportunidad única de hallar aquellos secretos y de apreciar su belleza inigualable en un punto de vista diferente. Esta embarcación con capacidad para 300 pasajeros ofrece un lugar donde el relax y la diversión se encuentran presentes en cada navegación de 1 hora y diez minutos, sucediéndose a cada instante momentos inolvidables. Con el nivel y la seguridad que ninguna otra nave puede ofrecer. Aquí también encontrarás tu lugar en este Yate Fiesta, en cualquiera de nuestras tres espaciosas cubiertas. Bienvenido a bordo!

Los pasajeros pueden disfrutar la belleza de una Mar del Plata diferente y exuberante, sintiendo el contacto con los elementos junto al encanto de una segura navegación, que desde hace muchos años viene siendo la mas confortable y segura, siempre acompañados de buena música y precisas referencias de interés turístico.


La Energía del Mar

Numerosos pasajeros de nuestro crucero han expresado al concluir su excursión haber recibido una sensación de alivio y placer que los reconforta. Pero más allá de las objetividades que nuestro crucero brinda y las subjetividades emergentes del paseo en sí, existen otros factores que hemos investigado y que coadyuvan para generar el bienestar y satisfacción de nuestros paseantes.

El aire marítimo

Los resultados de nuestros estudios aportan un factor clave para comprender aquellas impresiones: son sensaciones provocadas por los efectos terapéuticos que el aire de mar produce en nuestro organismo. Efectivamente, el aire de mar posee factores energizantes tales como, entre otros, los numerosos oligoelementos que penetran en nuestro organismo a través del spray de las olas, pero fundamentalmente se destacan las propiedades electrónicas del aire. El aire de mar, en especial sobre las olas y favorecido por tener el Anamora casco de acero en contacto con las aguas, se encuentra rodeado de una alta concentración de iones negativos. Esta ionización, producto del golpe constante de las aguas y del roce del barco sobre el mar, tiene entre 20 y 40 veces más iones negativos que el aire que rodea a una gran ciudad. Ello se traduce en una reducción de los niveles de serotonina (presente en el stress) produciendo una sensación placentera, y además este aire, en navegación, estimula la producción de endorfinas, la llamada hormona de la felicidad. Y entre otras cosas, este aire facilita una excelente oxigenación y tonificación muscular, abre el apetito, mejora la concentración y predispone al buen humor. En definitiva: un paseo en el mar a bordo del Crucero Anamora es un paseo energético 100 % natural.